Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Escritura de microrrelatos en el Taller de escritura

Los alumnos que asisten al taller de creación literaria impartido por la profesora Dolores Corvillo Fernández continúan entintando sus plumas. El mes pasado, para escribir microrrelatos. Algunos han querido compartirlos en este medio digital.

“El aburrimiento, suprema expresión de indiferencia”

Escuchaba en el silencio el tenue sonido de la soledad. Quería sin querer amor, buscaba en la distancia cariño, sentía temor. ¿Pero por qué temor en la dulce melancolía? Miedo de aburrirse de la vida. Quizá fuera que estaba solo en aquella habitación, quizá sentía correr el tiempo sin pudor, sin dar tregua a quien envejecía, sin dar tregua al que quería volver a entretenerse girando sobre sus rodillas.

Lidia García (2.º ESO A)

“Si lo buscas, lo encuentras”

Jamás pensé que mi madre tuviera razón. Lo he hecho mil veces y pensé que jamás me pasaría. Ahora me encuentro en la silla de una sala de interrogatorios, contestando a preguntas que tienen origen en advertencias que mi madre me hacía desde niño: no juntarme con malas compañías, no beber… Siempre he sido rebelde, pero nunca pensé que en algún momento me pasaría factura.

                                                                                                                                 Rebeca Harradine (2.º ESO A)

“Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta”

La amistad es para mi muy valiosa. Me di cuenta ese día que sentimos que nos teníamos la una a la otra. Juntas lloramos, reímos y nos hicimos confesiones que no compartíamos con nadie. Me di cuenta de que mi amiga era uno de los pilares de mi vida y que no permitiría que eso cambiara nunca.

Lucía Fernández (2.º ESO A)

“Cuando el rio suena agua lleva…., ¿o… no?”

Tras la discusión con su marido, había estado en la plaza.  Durante la última media hora había observado cómo unos fornidos hombres cavaban un profundo agujero en el centro. Cuando preguntó le dijeron que había un problema con la fuente de la plaza; ella dudaba mucho de que fuera eso, pero se abstuvo de volver a preguntar. A todo esto, se dio cuenta de que los hombres se habían ido dejando un agujero en el suelo que le recordaba a aquellas veces. Entonces lo oyó y sintió miedo, la gente aparecía de la nada y muchas manos con una fuerza increíble la arrastraron hasta el agujero. Pese a saber lo que iba a pasar, sus extremidades no le respondían y sentía cómo sus brazos se quedaban sin sangre por la presión de aquellas manos; de repente todo se volvió negro. Cuando abrió los ojos de nuevo, se encontró enterrada en aquel agujero mientras escuchaba los insultos y acusaciones falsas hacia ella dirigidas por su marido. Entendió demasiado tarde lo que había pasado y observó aterrada cómo las primeras personas cogían piedras y como él aparecía de la nada.

Juan Simó (2.º ESO A)

 

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