Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Segundo día en la granja-escuela El Palomar

10 de noviembre de 2015

El segundo día comenzó y, después de pegarnos un buen madrugón, nos dimos una buena ducha y nos aseamos antes de tomar el desayuno.
Las galletas, zumo, leche y cereales nos dieron la energía necesaria para comenzar con las actividades que hoy no iban a parar de sorprendernos.
Lo primero que descubrimos, con una mezcla de asombro y alegría, es que… ¡los animales no se limpian ni alimentan solos! Así que nos vestimos para la ocasión y limpiamos las jaulas de los conejos, dimos de comer a las cabras y a las más pequeñitas las alimentamos con el biberón. Después, los buitres nos dejaron su preciosa estampa con sus majestuosas alas y picos, mientras comían ,dejándonos impresionados con su voracidad.
Luego le tocó el turno a la nutria, que comió de nuestras manos mientras lloriqueaba porque la hacíamos rabiar un poco, ya que sus patas y dientes nos daban un poquito de miedo.
Seguimos con nuestro recorrido por la fauna de la granja y la siguiente sorpresa que nos encontramos, además de grata, era suave, peluda y muy mimosa: ¡el zorro comía de nuestras manos y se dejaba tocar! Aquí nos tocó emplearnos a fondo en la limpieza, porque su olor era un poco fuerte.
Pero como siempre en la vida, los grandes esfuerzos reciben grandes recompensas y las vacas nos dejaron que las ordeñáramos, y los caballos se portaron genial con nosotros al permitirnos que los montásemos mientras acariciábamos sus crines.
De nuevo otra gran sorpresa, que no era otra cosa que las tortugas, que después de haberles dado de comer y de limpiar su estanque, nos animan a jugar con ellas. Terminamos echando una carrera que, si bien no fue muy rápida, sí fue de lo más emocionante y divertida porque , a pesar de ir despacio, son muy competitivas entre ellas.
A la hora de la comida, unas buenas lentejas y unos san jacobos nos dieron la fuerza necesaria para afrontar lo que vendría después; nada menos que una senda ecológica donde vimos lobos, zorros, gamos y jabalíes en semi-libertad.
Después de la merienda, a base de bocadillos de mortadela, llegaron los talleres y, hoy, además de seguir con los marcos con lapiceros, hemos aprendido a hacer piruletas usando masa de harina y a crear pizarras donde poder escribir nuestras experiencias diarias, que queremos enseñarles a los profes porque nos han quedado muy bonitas. Aunque, pensándolo mejor, las guardaremos en casa por si a los profes se les ocurre escribir alguna división de tres cifras, de esas que nos gustan tan poco.
Llega la hora de la cena.El pollo con patatas y el yogur nos cargan las pilas para el broche de oro del día: una ruta nocturna por una senda que discurre por medio del bosque, pero las estrellas nos iluminan y nos guían a través del camino y los sonidos mágicos de la noche nos hacen reír, al intentar adivinar a qué animal pertenece cada uno.
Después de este increíble y fantástico día, llega el momento de descansar, así que nos aseamos, nos metemos en la cama y empezamos a fantasear pensando en lo que nos deparará el día de mañana, porque las sorpresas no han hecho más que comenzar.

 

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1 Respuesta »

  1. Muchas gracias por informarnos de todo lo que están haciendo. ¡Son chulísimas las fotos, se les ve felices!. Esperamos más. (Pilar, mamá de Víctor Dueñas.)

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