Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Las Saturnales

Elena Cardeña (profesora de Latín y Cultura Clásica)

Las Saturnales (Saturnalia en latín) eran unas fiestas en honor a Saturno que, en un principio, era el dios de la agricultura y de las cosechas. Esta celebración duraba sólo un día, el 17 de diciembre, pero posteriormente se prolongó del 17 al 23 de mes citado. Dicha fiesta rememoraba la Edad de Oro de la humanidad en la que Saturno gobernaba y en la que no existían las diferencias sociales, el sustento no se ganaba con el trabajo, reinaba la paz y siempre había comida. Al igual que se hace en nuestra era, las festividades de alegría, paz y felicidad conmemoraban el fin del año y el comienzo de otro nuevo.

Las Saturnales se celebraban a la luz de las velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del “Sol Invictus”, el 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Las celebraciones se abrían cortando la cinta de lana que sujetaba al dios Saturno durante todo el año para que no huyera de la ciudad. A continuación, se celebraba un sacrificio en su honor en el templo que tenía ubicado en el Foro y se continuaba con un banquete público al que podía asistir todo el mundo.

Para poder participar de las conmemoraciones, las actividades de la ciudad se paralizaban. Se cerraban los comercios, las escuelas, los tribunales, se otorgaba la libertad a los presos y se suspendían las ejecuciones de los condenados a muerte. Para que reinara la felicidad entre los ciudadanos se llevaban a cabo sorteos de lotería.

En el núcleo familiar, las celebraciones eran más relajadas, pues se intercambiaban regalos; a los hijos se les regalaban muñecos de barro (sigillaria) y a los amigos velas (cerei). Durante estos días las familias se reunían y comían todas juntas, principalmente un dulce de miel y frutos secos que llevaba un obsequio en su interior (el tradicional haba seca). El que lo encontraba era coronado como princeps Saturnalicius y sus órdenes debían de ser cumplidas. Como los esclavos formaban parte de la casa, también disfrutaban de la festividad. Los esclavos eran liberados de sus tareas cotidianas y se intercambiaban los roles sociales, pues los esclavos eran servidos por sus amos, e incluso podían injuriarlos, sin ser castigados.

En cuanto a esos regalos, el término sigillum (diminutivo de signum) hace referencia a toda estatuilla de divinidades, hombres o animales y también al material con fines religiosos, decorativos y funerarios que podemos encontrar en los santuarios como exvotos o en las tumbas como ofrendas a los difuntos cuyos ejemplares más celebres son los de Tanagra, en Grecia. Pero en estas fiestas no son los únicos regalos, ya que también hay libros, vajillas, perfumes, alimentos, ropa y obras de arte. Estos regalos de Saturnales llegaron a ser tan caros que un tribuno presentó una ley por la que se prohibía hacer otros regalos que no fueran los cerei o sigillaria.

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