Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Fuerza de unión

Gabriel Riofrío del Olmo (1.º ESO C)

Érase que se era hace varios milenios, cuando el Imperio Romano aún existía, había una pequeña isla en el Atlántico llamada Menfis. Menfis era una pequeña nación, con grandes bosques, ciudades, montañas, ríos; pero lo que más le interesaba a Roma eran sus grandes canteras y minas Doradas. Las Doradas eran grandes canteras y minas de las que se extraían minerales preciosos como diamantes o rubíes, y metales como el oro, la plata y el hierro. En Menfis ejercía el poder un anciano sabio y querido con su hijo, el príncipe Isaac. La reina había sido asesinada por los romanos en la última guerra. El rey odiaba al emperador y estaba rabioso y sediento de venganza porque se llevaban el oro a su país y siempre iban de señoritingos.

Un día se atrevió a enfrentarse a él. Sin embargo, lo único que consiguió fue irritar y malhumorar al emperador. Una noche, una embarcación desembarcó en Pretoria, capital de Menfis, y los tripulantes de aquel barco entregaron un mensaje. El emperador ya no quería paz e iba a hacer que el rey pagara su insolencia. Iba a conquistar Menfis sin piedad…

El rey, al saber lo que decía el mensaje, se suicidó tirándose al mar. Isaac asumió todo el poder y mandó refugiarse a todos a los montes. Tenía la esperanza de que la leyenda  del papiro fuese cierta. Al parecer, el rey siempre le contaba las historias de la cuna de las civilizaciones y del papiro, que afirmaban que el ser humano venía de una gran ciudad allí ubicada con una gran tecnología y fuerza armamentística.

Cuando llegaron arriba, encontraron los restos de una fabulosa ciudad casi ya inapreciables y una gran cueva con un papiro en su interior. Había sido llevado allí para que los romanos no se hiciesen con el poder del sistema griego de defensa de Arquímedes.

Isaac mandó que todo el mundo se pusiese a trabajar para salvar sus vidas y su nación. Cuando las primeras naves romanas llegaron, fueron asediadas por todas aquellas herramientas de Arquímedes como los espejos ustorios, el refuerzo de hierro en el casco de los barcos, las catapultas más precisas jamás creadas y cañones de fuego.

La guerra duró varias semanas y por fin Isaac ganó. Todo el reino fue liberado de las cadenas de la opresión y los romanos aprendieron que no eran bien recibidos allí. Así fue como Isaac se ganó el respeto de su pueblo y el de los romanos.

Colorín colorado este cuento se ha fugado.

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