Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Impresiones sobre mi visita a algunos colegios de Ecuador

Mariano Gómez Soria (Profesor de Historia)

Las siguientes impresiones son el resultado de mi visita a Ecuador, y a varios colegios maristas, entre las fechas del 17 de julio y el 21 de agosto del presente año.

Empezaré diciendo que, desde hacía muchos años, venía arrastrando la ilusión de prestar mi colaboración como profesor en algún país distinto al nuestro. Desde un principio, me atraía la idea de realizarla en los del África negra, puesto que he visitado algunos y comprobado así sus carencias de todo tipo y, por supuesto, educativas. Después de mi jubilación, y ya sin ataduras, cansancios, hartazgo diario del trabajo duro de las clases, etc., entré en contacto con SED (Solidaridad, Educación y Desarrollo), una ONG de ámbito marista. Esta orden religiosa tiene presencia en más de 140 países y, entre ellos, la casi totalidad de los países de América del Sur donde históricamente dejamos gran parte de nuestra cultura y, por supuesto, el idioma. Tras ponerme en contacto con el Hermano Santos García pude conocer el proyecto, iniciado ocho años atrás, de un Colegio Intercultural situado en la provincia de Sucumbíos, Ecuador. El centro se encuentra muy cerca de su capital, Lago Agrio, al noroeste del país, en la Amazonía, a escasos kilómetros de Colombia, por lo que es territorio visitado, en algunas ocasiones, por las FARC. Con toda ilusión, hice todos los preparativos para hacer un voluntariado en el “Colegio Intercultural Abya Yala” (“Tierra sin mal”), dedicado en exclusividad a la formación de alumnos de las nacionalidades amazónicas Siona, Shuar, Cofán, Secoya y kichwa.

Mi colaboración, junto a otros profesores, consistió en preparar, en un curso intensivo de nivelación de dos semanas, a un grupo de alumnos de entre 12 y 13 años para su ingreso en ese colegio en régimen de internado, encargándome del área de Lengua. Esta experiencia extraordinaria me ha permitido comprobar, entre otras cosas, la diferencia entre aquellos alumnos y los que estamos acostumbrados a tratar aquí en España; y no me refiero a valores académicos, sino humanos: timidez, respeto, participación, sencillez, esfuerzo, etc., son aspectos bastante escasos en nuestras aulas. Fueron días muy intensos en las clases con los alumnos, pero también en emociones, donde se comenzaron a notar los lazos de afecto generados entre ellos y entre quien esto escribe, sobre todo cuando llegó la hora de la despedida, la hora del adiós… Luego me he dado cuenta de que de ese “encuentro” había salido ganando; a pesar del calor húmedo, las lluvias torrenciales, las cucarachas, las hormigas, los mosquitos, alguna tarántula, la ingesta de arroz en el desayuno, comida y cena, etc. Me he traído infinitamente más de lo poquito que yo pude dejar allí. Por tanto, mi eterno agradecimiento a todos y el deseo grande de que se formen y sean ciudadanos de bien en el futuro.

Terminada mi labor en Sucumbíos, fui invitado a conocer otras realidades educativas de Ecuador y, para ello, viajé al sur, donde visité la bonita ciudad de Loja. Allí, por medio del hermano José, pude conocer el “Instituto Superior Tecnológico Daniel Álvarez Burneo”, un inmenso colegio marista que educa a 3.200 alumnos y cuya difícil rectoría recae sobre el hermano Mariano Morante, a quien conocí en Quito por estar convaleciente de una operación de fémur. También conocí, recorriendo parte de sus instalaciones, la “Universidad Técnico Particular de Loja”, fundada por los maristas en 1971 y, posteriormente, en 1997, cedida a la diócesis. Está considerada como la quinta universidad más importante de Ecuador.

Continué viajando hacia el sur con destino Macará, acompañado de los hermanos José, Lalo y Saturnino; aunque hicimos una parada intermedia, de un día, en la ciudad de Catacocha, invitados por su rector, el hermano Saturnino. De esta forma, visité una nueva ciudad y su entorno, así como un nuevo colegio marista, en ese momento sin alumnos, que disfrutaban entonces de las vacaciones de verano. Este colegio ostenta el título de ser el primero, y por tanto el más anciano, de los fundados por los maristas en Ecuador desde su llegada a ese país en 1957. El hoy llamado “Unidad Educativa Marista” de Catacocha continúa prestando un servicio educativo ininterrumpido desde la fecha de su fundación.

Terminada esta visita, continuamos nuestro viaje hacia nuestro destino donde, por fin, iba a conocer Macará, en la misma frontera con Perú, y su “Unidad Educativa Marista”, heredera de la antigua “Escuela de San Tarsicio”. Mi estancia en esta ciudad fue  suficiente para poder palpar el pulso de la actividad colegial los días 13 y 14 de agosto, reanudadas las clases después de los días festivos que disfrutaron alumnos y profesores. No tuve la oportunidad de contactar con los alumnos porque el parón académico causado por los festejos no aconsejaba una visita inoportuna como podría ser la mía.

También quiero resaltar que, en esos días, e invitado por el hermano José, tuve la oportunidad de pasar a Perú y visitar la ciudad de Sullana y sus colegios maristas “Santa Rosa” y “San José obrero”, cuyo rector es el hermano Félix. De esta visita, quedé impresionado con el proyecto educativo y de formación profesional que dirige en el segundo de los colegios mencionados. Allí, además del aprendizaje que pueden recibir los alumnos de la explotación de la granja, que tiene todo tipo de animales, la panadería-bollería, la industria de productos lácteos, el taller de carpintería, etc.,  obtienen beneficios para el funcionamiento del colegio o para la inversión en nuevos proyectos e infraestructuras. También me informaron de que existe una colaboración periódica entre el colegio de Macará y los de Sullana, y que la participación en eventos culturales y deportivos es fluida, con visitas de alumnos y profesores de uno a otro colegio, pese a pertenecer a países distintos. Personalmente, pienso que esos intercambios  pueden ser el inicio de un mundo sin barreras, un mundo sin fronteras, para que el mundo futuro, el que los actuales alumnos dirijan, sea mucho más abierto, hermanado y justo que el que ahora conocen. Sinceramente, creo que tienen mucha suerte de que sus mayores, padres y profesores, les estén enseñando ese camino.

Todo tiene su fin y, con pesar, el 15 de agosto inicié mi vuelta a Quito, al estar próximo mi regreso a España, pero al no quererme marchar de Ecuador sin haber tenido la oportunidad de “asomarme” al Pacífico, desvié mi viaje pasando por la ciudad costera de Machala y, desde Puerto Bolívar, vi cumplido, así, otro de mis deseos entendiendo, al mismo tiempo, lo que pudo sentir Núñez de Balboa en 1513.

No quiero cerrar mi relato sin antes hacer un resumen de mis experiencias, que no han podido ser más positivas, puesto que:

•   He encontrado alumnos esforzados y respetuosos, que son el capital del mañana en Ecuador, y que animé a seguir trabajando y esforzándose para construir un mundo más justo y mejor.

•   He conocido padres que, cada día, ponen todos sus medios, aún escasos, para la mejor formación de sus hijos. Mi respeto y consideración hacia ellos.

•   He encontrado, en todas las ciudades y sitios que he visitado, gentes sencillas, trabajadoras, atentas, diligentes y alegres. ¡Un pueblo maravilloso!

•   He conocido profesores y hermanos maristas, con una dedicación plena, en la tarea de educar e inculcar valores, para conseguir ese “mundo del mañana” mejor.

•  He conocido profesores voluntarios que han sacrificado su tiempo libre para ayudar a niños y niñas  que viven en ámbitos educativos escasos. Mi solidaridad con todos ellos.

Todos tienen mi admiración, mi respeto, mi recuerdo imborrable y la añoranza del tiempo vivido y pasado con ellos. Les doy las gracias por ser como son.

Mención y especial recuerdo

Quiero, por último, hacer una mención especial, con gratitud infinita por su dedicación, amabilidad, deferencia, hospitalidad, etc. hacia todos aquellos sin los que no hubiera sido posible tener estas impresiones:

-Quito: “Colegio Borja 2”      Hnos: Miguel y Mariano (rector en Loja).

-Sucumbíos: “Colegio Abya Yala”    Hnos: Santos, Wálter, Álvaro, José Luis, Sixto y Lalo (voluntario).

  Todos los alumnos con los que compartí el Curso de Nivelación y los profesores voluntarios Engracia y Gonzalo.

-Loja:  Hno. Julián.

-Catacocha:  Hno. Saturnino.

-Macará:  Hno. José.

-Sullana (Perú):  Hno. Félix.

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