Periódico digital del Colegio "Villa de Móstoles"

Los alumnos de E.P. nos cuentan cómo han vivido sus abuelos (IV)

María del Mar Outón Benítez (6.º E.P.)

La biografía de mi querido abuelo Pepe.

      Mi abuelo nació en Facinas, un pueblo de Cádiz, el 21 de diciembre de 1936.

      En 1941, cuando tenía 5 años, su padre, que era maestro, se fue destinado a Chaouen (Marruecos) y allí vivió su infancia e hizo Bachillerato. Luego se fue a Madrid a estudiar Magisterio en la escuela del Divino Maestro. Estuvo dos años en la escuela de sordomudos aprendiendo el lenguaje, pero al final lo dejó para preparar oposiciones a maestro en Almería. Tras aprobar las oposiciones, su primer destino fue en el pueblo El Pilar de Lubrín (Almería), donde estuvo unos años. Luego pidió destino a Oad-Ud (Marruecos) para estar cerca de sus padres dos años. Se marchó al Sahara para trabajar en un poblado del interior llamado Daora, donde estuvo otros dos años hasta que lo trasladaron a la capital, Aaiún.

       En 1964 regresó a Cádiz para casarse con mi abuela Pepa y, después, volvieron juntos al Aaiún, donde tuvieron cinco hijos. Allí  estuvieron diez años.

      Por la excelente labor que hizo con los alumnos saharauis al enseñarles el español le concedieron la medalla de la Orden de África. Fue director de la escuela infantil General Latorre. Daba clases radiofónicas a los saharauis, que pasaban por las jaimas para que les diera ejercicios y les aclarara dudas. Como no tenían luz eléctrica, tenían que aprender alumbrados por lámparas de aceite o velas. Este sistema de enseñanza se llamaba Radio Ecca, y lo aprendió en un curso en Las Palmas de Gran Canaria. Luego pidió traslado a Casablanca (Marruecos), donde estuvo 6 años en el colegio Tirso de Molina y, por fin, consiguió su deseo, que era ir destinado a Tetuán (Marruecos), donde vivían sus padres, al colegio Jacinto Benavente, en el que trabajó durante 10 años.

      Cuando sus hijos se hicieron mayores, decidieron regresar a Cádiz, donde acabó su vida profesional en el colegio Manuel de Falla después de 45 años de servicio.

      Fue catequista de la parroquia San Servando y San Germán, y voluntario en la “Lucha contra el cáncer” durante 6 años, donde su labor consistía en visitar a los enfermos y dar apoyo a los familiares.

      Falleció el cinco de febrero de 2012 a los 75 años. Y por ser un hombre dedicado a ayudar a los demás, en su lápida hay una inscripción que dice “Fue feliz e hizo felices a los demás”.

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